PIERCINGS

Los piercings insertados en lengua, labios y boca suponen un importante riesgo para todos los tejidos periodontales. Las personas que llevan piercings orales, deberían realizar un seguimiento más exhaustivo de su salud oral, ya que el piercing puede derivar en diversas complicaciones.

PROBLEMAS ASOCIADOS AL PIERCING

CICATRICES QUELOIDES: Son cicatrices abultadas, fibrosas y dolorosas al tacto.

HIPERSALIVACIÓN: La presencia de un cuerpo extraño en la cavidad oral puede llegar a producir hipersalivación, que puede resultar muy incómoda y molesta.

RECESIÓN GINGIVAL: Un piercing en la lengua o en el labio puede causar daños en la encía de los dientes antero inferiores. Estas recesiones suelen aparecer entre los 6 meses y 2 años desde la colocación del piercing.

INFECCIONES: Si no  se trabaja en un medio estéril y no se emplean las medidas higiénicas adecuadas pueden producirse infecciones.

TRAUMATISMOS: En el caso del piercing en la lengua, el traumatismo puede ocasionar pérdida del gusto, del tacto y disminución en la capacidad de hablar, así como gran dolor.

FISURAS Y FRACTURAS DENTALES: Con los piercing intraorales se puede crear el hábito de empujarlo contra el diente, ocasionando pequeñas fracturas o fisuras del esmalte dental, ocasionando hipersensibilidad dental. El 80% de portadores de piercing intraorales sufren algún tipo de pérdida de estructura dentaria.

CONSEJOS DE SALUD

HIGIENE. Se ha de limpiar el piercing cuidadosamente sobre todo después de las comidas, toma de bebidas y cuando se fuma.

UTILIZACIÓN DE COLUTORIO DE CLORHEXIDINA. Como antiséptico para evitar la infección de la herida tras la inserción.

EVITAR EL CONSUMO DE TABACO, ALCOHOL Y GRASAS. Para favorecer los procesos de cicatrización.

EVITAR EL JUEGO O TOCAMIENTO DEL PIERCING. Hasta que no se haya cicatrizado totalmente la encía.

» Volver a Noticias